David Wilks, un ladrón de poca monta que se dedicaba a robar en viviendas, fue detenido por el olor de sus pies. En su último robo, cuyo botín fue un televisor de 42 pulgadas, perdió un trozo del cordón de sus zapatillas, que estaba empapado en sudor y que despedía un nauseabundo olor a pies. Gracias a ello, la policía científica pudo analizar su ADN, cotejarlo con su base de datos y dar con él.

Detenido por su olor a pies

El ladrón, ante la evidencia, no tuvo más remedio que confesar su culpabilidad y también admitió otros once delitos de robo en la zona de Swansea, al sur de Gales. Wilks, que estará en la cárcel de Merthyr Crown (en la imagen) durante dos años, tendrá tiempo para reflexionar sobre sus delitos y también para buscar un remedio para el sudor de sus pies, el auténtico culpable de que ahora se encuentre en prisión.

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